Primero que todo, dar las gracias a la familia Ojeda-Flores y Juan Carlos (coca) Vargas, que hicieron posible este reencuentro.
Antes de comer adivinen quien bendijo la mesa.
"Perdonanos senor por los pecados cometidos y por los que cometere".
Glup glup glup cuanto salvashhhh.
Como nos cambia la vida.... los anos no pasan en vano, el coca sin melena y mas recatado que autoridad de gobierno, aunque en algunos casos los anos pasan y se ven igual (Jorge Ojeda es menor que nosotros, cierto???)
Ahora se lo que se siente estar cerca de una autoridad, aunque creo que el coca ya lleva terreno adelantado y el Luchito por los palos